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En el comienzo de
la Ruta de la Plata, en la comarca del Aljarafe, y a sólo
siete kilómetros de Sevilla, se encuentra Santiponce. Un
pueblo tranquilo, sin atascos ni prisas, que ha sabido conservar
el encanto rural propio de los pequeños pueblos sevillanos,
lo que le diferencia de otras poblaciones limítrofes atrapadas
por el expansionismo de la capital.
Sus ocho kilómetros cuadrados de extensión concentran
uno de los patrimonios culturales más ricos de Andalucía,
ya que en ellos se encuentra Itálica, primera ciudad que
los romanos fundaron fuera de la península italiana y San
Isidoro del Campo, monasterio cisterciense que conserva importantes
tesoros históricos y artísticos.
El sosiego de sus calles, la hospitalidad de sus gentes, su rica
gastronomía y artesanía, junto con el importante legado
cultural que posee, hacen de Santiponce un destino capaz de satisfacer
las inquietudes de todo amante del descanso, la historia y el arte.
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