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Monasterio de San Isidoro
del Campo... |
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Fundado en 1301 por Alonso Pérez de Guzmán el Bueno,
héroe de Tarifa, para alojar a la orden cisterciense, reservándose
para él y su mujer, Doña María Alonso Coronel,
una capilla funeraria. En 1431 los cistercienses son expulsados
del monasterio, y este es ocupado por los jerónimos hasta
1835.
En 1856 hubo un retorno de una pequeña comunidad de jerónimos,
pero en 1978 se trasladaron a Yuste. Desde esa fecha, el convento
está deshabitado.. |
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En su momento poseyó una importante biblioteca y se hizo
aquí la primera traducción de la Biblia al español,
la llamada Biblia del Oso.
Fue el primer enterramiento de Hernán Cortés antes
del traslado de sus restos a Méjico.
El conjunto está compuesto por la iglesia, tres patios, refectorio,
sala capitular, celdas y dependencias de trabajo como huerta, granero,
molino, establos, etc... destinadas estas últimas al autoabastecimiento
de la comunidad.
Aunque en apariencia es un solo templo está constituidas
por dos iglesias, de una sola nave rectangular. Estas son de estilo
gótico-mudéjar, construidas de ladrillo. A los pies
de la capilla de Guzmán el Bueno se encuentra el Patio de
los Evangelistas, de dos plantas. La superior de arcos semicirculares
rebajados sobre pilares de ladrillo ochavados, y la inferior de
arcos peraltados. En las galerías podemos contemplar hermosas
pinturas murales del siglo XV que representan santos, obispos, motivos
heráldicos y de lacería, una alegoría del Árbol
de la Vida. |
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El Patio de los Muertos, situado al sur de ambas iglesias, también
es de dos plantas con pilares ochavados, estando decorados los antepechos
con calados en forma de estrella. Este patio también posee
pinturas murales.
La iglesia de Don Juan Pérez de Guzmán y su esposa,
en la que se contemplan las estatuas yacentes sobre sendos sepulcros,
está presidida por un retablo del siglo XVII en el que se
venera al Crucificado acompañado por la Virgen y San Juan.
La iglesia contigua, la de Guzmán el Bueno, posee uno de
los más hermosos retablos españoles. Obra de Martínez
Montañés, concluida en 1613, se encuadra en el periodo
prebarroco. Para realizarlo contó con la ayuda de Juan de
Mesa, Francisco de Ocampo entre otros. En la policromía intervino
Francisco Pacheco.
Llama la atención en el conjunto el detalle de que el altar
del retablo no presenta el habitual formato de mesa alargada, sino
que su proporción paralepipédica recuerda, en cierto
modo, el concepto de ara romana. |
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