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Puente Genil no se entendería
sin el río que le da nombre y que, desde la antigüedad, ejerció
una influencia clara en todo el territorio. Por su término municipal
aparecen diseminados distintos yacimientos arqueológicos como la
Villa Romana de Fuente Álamo, del siglo IV d., cuyos magníficos
mosaicos se exhiben en el claustro del antiguo convento de la Victoria.
Allí se encuentra el Museo Arqueológico Municipal, donde
se pueden admirar materiales y objetos que van desde la Prehistoria hasta
la Edad Media, sobresaliendo los romanos de Fuente Álamo, los hispanos
visigodos de la necrópolis de los Castellares y los árabes
procedentes de Castillo Anzur, atalaya musulmana del siglo X que domina
la ciudad y sus contornos.

Hoy parece indudable la
existencia de "La Puente" en la Baja Edad Media, más
difícil es determinar, al punto que no existe consenso en ello,
la fecha aproximada de su fundación, máxime cuando la arqueología
todavía no ha arrojado luz sobre ello y los documentos históricos
en posesión de la Villa no van más allá de comienzos
del siglo XVI.
En cualquier caso, la fundación
de la villa de Puente Genil está ligada al proceso de reconquista
protagonizado por Fernando III el Santo que culminó con la incorporación
de estas tierras a la corona de Castilla en 1240.
Sin embargo, este primer
núcleo sería de escasa entidad e incluso sufriría
por mor de su situación crisis poblacionales hasta el punto de
que hacia el último tercio del siglo XV distintos documentos lo
sitúan prácticamente despoblado. Será a finales de
ese mismo siglo y principios del XVI cuando comience un proceso repoblador
y de asentamiento sin precedentes experimentando la población un
crecimiento demográfico y constructivo evidente. Esta eclosión
tiene su razón de ser en el final del proceso de reconquista.
A partir de este momento
se configurará la trama urbana actual con sus principales monumentos
en un proceso de expansión ascendente desde el río hacia
las zonas más altas y llanas de la población. Tal expansión
culminará en el último tercio del siglo XIX con un período
de florecimiento cultural, económico y social de la población
que la convertirán en la más importante de la provincia.
Prueba de ello son la multitud de huellas que el patrimonio industrial
ha dejado en la trama urbana de la ciudad.
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