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Las obras del denominado puente de las doncellas o de las donadas
sobre el río Guadalquivir se iniciaron en el año 1498,
siendo sufragadas por el Concejo de la Villa, y fundamentalmente
por las doncellas de la población, las cuales donaron sus
alhajas, de ahí su nombre. Por este motivo los Reyes Católicos
en agradecimiento eximieron a la población de la obligación
de hospedar y avituallar a la milicia.
La obra se debe al proyecto de Enrique Egas, aunque al parecer fueron
dirigidas por el maestro montoreño Pedro Fernández.
Posee cuatro arcos de medio punto, sobre tajamares, todo ello de
sillares de molinaza. El puente comunica el núcleo principal
de la población con la barriada del Retamar y con los caminos
hacia al Sierra.
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