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La cercanía a estas dos localidades importantes dentro del
mundo romano de la Bética y la presencia de la villa nos
sugieren un uso de los Baños y de las aguas medicinales por
parte de las clases altas casi exclusivamente. Este hecho nos podría
corroborar que, en sus primeros momentos de uso, la piscina estuvo
totalmente recubierta de mármol/ aunque, hoy en día,
es imposible de demostrar. Con posterioridad a la dominación
romana encontramos una época oscura y de posible abandono
durante varios siglos de los baños. Esto produjo una muy
notable degradación en la estructura original, sobre todo
en la zona norte del vaso de la piscina.
Dentro del edificio cabe destacar tres momentos bien distintos.
El primero de ellos se corresponde a la construcción romana
que presenta una piscina de planta rectangular conformada a partir
de opus caenieniicium revestida de opus signinum. El escalonamiento
que podemos observar en tres de sus zonas, la sur, la este y la
oeste, no esta representado en su parte norte donde no queda muy
clara su existencia, aunque si atendemos a la concepción
simétrica del conjunto pudo probablemente existir también.
Sus dimensiones son 31,75 mts. de largo por 3/05 mts. de ancho y
1,75 mts. de profundidad. En este punto cabe destacar que es, hoy
por hoy, la piscina romana de mayores dimensiones de la Península
Ibérica.
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El segundo de los momentos en que se encuadra el edificio se sitúa
a partir del momento fundacional de la colonia, finales de 1768,
por el monarca Carlos III, aunque otras investigaciones lo sitúan
en el siglo pasado. Será entonces cuando se cerque con una
tapia de ladrillo y tapial todo el conjunto cuyos cimientos son,
en algunos momentos, los mismos que pudo tener en época romana
y que presenta remates en las zonas norte y sur con pilastras adosadas
al muro.
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