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El Alcázar, la mezquita y los baños..
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El Alcázar está situado en el ángulo sudeste del recinto amurallado, ocupando la zona más alta de la ciudad. Igual que la muralla, es obra almohade del siglo XII y constituyó la residencia del wali del califa sevillano. Las torres del Mirador, Octógona y del Homenaje lo enmarcan. En su interior se encuentran los Baños y la Mezquita de Palacio, única conservada de las dieciocho que existían en Jerez.
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La mezquita, de pequeñas proporciones puesto que se trataba de un espacio privado, posee todos los elementos característicos de estas construcciones: patio de abluciones con aljibe y fuente, minarete, sala de oración, muro de la alquibla y nicho del mihrab. Se accede a ella a través de un arco de herradura enmarcado en alfiz rehundido, en piedra con las impostas de mármol que da paso al patio de armas. Precede a la mezquita un pórtico de arcos de herradura casi totalmente reconstruido en época moderna y que posiblemente no perteneciese a la mezquita almohade. Un pequeño patio de entrada, con dos naranjos, en cuyo ángulo se encuentra el minarete, antecede al patio de las abluciones.
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| El interior, de planta cuadrada, se cubre con cúpula ojival de ocho panos sobre trompas; rematada en época posterior con un linternón barroco. El material de construcción es fundamentalmente el ladrillo. Tras la conquista de Jerez por Alfonso X en 1264, se dedicó el edificio al culto cristiano, consagrándose a Santa María, y se le añade el altar con resúmenes de las Cantigas compuestas por el propio rey. Dentro del Alcázar, resultan dignos de mención los Baños con su noria y aljibe, cuya estructura se basa y obedece en lineas generales a la de los baños romanos, vigente aún en época medieval: caldarium o sala caliente, tepidarium o sala templada, y frigidarium o sala fría.
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