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Un río, el Guadalquivir, y un cerro, el Redondo,
son claves para el posterior desarrollo de la historia de este pueblo,
Su existencia favoreció el asentamiento humano desde los tiempos
más remotos.
Ya desde el Paleolítico inferior hubo pobladores en este enclave,
prueba de ello es un yacimiento situado a orillas del Guadalquivir, que
contenía las herramientas más antiguas fabricadas por el
hombre, los llamados "cantos trabajados".
Dada su privilegiada situación geográfica
no pasará cultura que no deje vestigios en su ámbito, siendo
el cerro del castillo uno de los excepcionales testigos del paso de las
distintas civilizaciones; restos neolíticos, iberos, romanos, visigodos
y árabes lo demuestran.
En el lugar que hoy ocupa Almodóvar debió existir un emplazamiento
ibero-turdetano y se la identifica, generalmente, con la "Carbula" mencionada
en un pasaje de Plinio (geógrafo romano). Carbula fue un oppidum
-poblado fortificado- y se cree que gozó de cierta notoriedad ya
que pudo servir como lugar de embarque de los productos de la campiña.

Consecuencia de este comercio, se desarrollaría una importante
industria alfarera, posiblemente en sus cercanías se explotaran
minas de plata y llegara incluso a emitir moneda propia en el siglo II
a.C. Este poblado quedó, con la llegada de los romanos, integrado
dentro del territorio colonial de Córdoba. La mayor parte de la
población de esta época se encontraba dispersa en numerosas
villas que jalonaban el Valle del Guadalquivir.
La época musulmana fue también de un gran desarrollo para
la zona, se mantuvo el puesto de control del Guadalquivir navegable y
del camino de Córdoba a Sevilla. En el año 740 los árabes
edificaron una fortaleza llamándola Al-Mudawvar (redondo o seguro)
a la que se debe el nombre del pueblo que se formaría a su amparo.
Las crónicas de conquista musulmana citan la población en
dicho año, cuando el Califa de Damasco designó para ocupar por
segunda vez el emirato de al-Andalus al señor de Almodóvar Abd
al-Malik ben Qatan hasta que muere en la guerra civil contra los sirios.
Durante los siglos VIII, IX y X, la fortaleza y su término formaron
parte de la provincia de Córdoba, en el S. XI quedó adscrito
primero a la taifa de Carmona y luego a la de Sevilla, con los Almorávides
se reintegró a la jurisdicción cordobesa y por último
en el S. XII y parte del S. XIII pasó a depender de la corte Almohade
de Sevilla.
Esta población había permanecido cinco
siglos vinculada a la España Islámica, cuando en 1240 fue incorporada,
mediante pacto, por Fernando III a la corona de Castilla, quien la entregó
tres años después al Consejo de Córdoba.
Con el rey Alfonso X, en 1267, se establecieron los límites entre
Almodóvar y Posadas. En 1360, Pedro I se aposentó en su
castillo, como también los haría en repetidas ocasiones
Enrique II.
La tenencia del Castillo de Almodóvar se vincula durante el S.
XV a la casa de Baena y Cabra. A lo largo de los siglos XVI y XVII el
fenómeno señorial cobró un singular protagonismo en tierras
cordobesas. El pueblo de Almodóvar y su castillo sirvieron de fianza
para la compra de Fuente Obejuna en 1513, y volvería a manos de
la corona. La villa tuvo una jurisdicción de realengo, vinculada
a la ciudad de Córdoba, hasta que Felipe IV accedió a la
venta de la villa de Almodóvar en 1629. El comprador fue Don Francisco
del Corral y Guzmán, caballero de la orden de Santiago, y de esta
forma el pueblo pasó a ser señorío, en el que el poder y
la justicia eran administradas en nombre del señor.
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